Nenad Markovic, el nuevo jefe de la nave canarista

A fondo con Nenad Markovic. CBC TV, canal oficial youtube del Iberostar Tenerife, profundiza en la figura del técnico bosnio. Sus orígenes cestistas en la más pura escuela yugoslava; las vicisitudes de su salida de Sarajevo, en pleno agitamiento del avispero de los Balcanes; la forja de un jugador con carácter; sus estrechos vínculos con España, la transición a los banquillos y las señas de identidad que pretende inculcarle al equipo tinerfeño son parte de una minuciosa radiografía al nuevo guía del proyecto aurinegro.


Nenad, jugador


Hijo de un ex directivo del histórico KK Bosna, campeón de Europa en el 79, Nenad se enganchó al baloncesto a la estela de una generación dorada, la de los Delibasic, Bosic, Varajic, Pesic y compañía. Fue la Guerra y la delicada situación de Sarajevo, crisol de católicos, musulmanes y ortodoxos y otrora punto de estampida de históricos conflictos bélicos de carácter mundial, la que obligó a Nenad a salir de su país de manera un tanto atropellada para no ser reclutado.


Yo, precisamente, vivía en un barrio próximo a la frontera por donde se iba a dividir Sarajevo”, recuerda Nenad. “Y por eso, antes de tener que coger un arma para apuntar a un amigo mío que estaba al otro lado, elegí irme y buscar mi felicidad jugando al baloncesto”. Markovic se marchó entonces a Trieste, a orillas del Adriático, donde fue acogido por Bogdan Tanjevic, entrenador de aquel mítico KK Bosna y entonces técnico del Stefanel.


Nenad se incorporó a los entrenamientos del equipo italiano y en febrero del 93 le llegó la oportunidad de fichar por el Lliria. “Fue mi puerta de entrada a la ACB y todavía es como mi segunda casa”, afirma. “Aún conservo amistades allí. Fue una experiencia muy bonita que me dejó amigos para toda la vida”. Lliria hizo entonces de trampolín a la carrera cestista de un Markovic que acabaría jugando en siete países diferentes y en cuatro equipos ACB más: Joventut, Valencia, Estudiantes y Murcia.


El ahora técnico aurinegro confiesa que “me lo pasé muy bien en todos los sitios donde estuve, pero siempre elijo a España por delante de cualquier otro lugar”. Antes de la desintegración de los Balcanes, Nenad tuvo incluso la posibilidad de acudir al Mundial de Argentina 1990 con la histórica Yugoslavia de Petrovic, Divac, Paspalj, Kukoc y compañía; hasta el punto de que fue uno de los últimos descartes de Ivkovic. “Fue un lujo compartir equipo con jugadores con tanto talento”, recuerda.


Sin embargo, el destino le tendría guardado un desafío importante, la de liderar a la nueva Bosnia durante finales de los años 90. Nenad participó en varios Europeos y se erigió en el héroe de su selección en no pocas citas internacionales. “Creo que Bosnia es un país complicado, por toda su historia, por todo lo que ha sufrido, incluso desde la Primera Guerra Mundial. Es un país con buena gente y con su encanto. Es mi país, así que para mí elegir Bosnia fue algo muy natural”, apunta.


Nenad, entrenador


Fue en los últimos años de su carrera cuando Nenad, que sobre la cancha se exhibió siempre como un ganador nato, un jugador con carácter, buena mano y rasgos de líder, comenzó ya a masticar la posibilidad de dar el salto a los banquillos. “Desde el último año de mi carrera ya me lo empecé a plantear en serio”, confiesa el entrenador aurinegro, al tiempo que reconoce la influencia de técnicos como “el propio Tanjevic, Pepu Hernández o Miki Vukovic”.


El máximor responsable del equipo canarista asegura que el tránsito a la pizarra “no fue fácil al principio” y apunta a su inquieta capacidad para aprender como clave para ir fijando las pautas de su nuevo cometido. “Veía los partidos de diferente manera que cuando era jugador, me gustaba hablar mucho con otros técnicos y compartir ideas; mis primeros años no fueron fáciles pero poco a poco me sentí más cómodo y preparado”, reconoce.


La carrera en los banquillos de Markovic se fue forjando a base de trabajo y muchas experiencias, entre ellas las de convertir en bloques realmente competitivos a equipos de zona media baja de la tabla, caso de Panionios (lo hizo semifinalista en Grecia y lo metió en Euroliga), KAO Drama BC (lo llevó a los playoffs y a un meritorio sexto puesto) o Trabzonspor (semifinalista en Tuquía y subcampeón de la FIBA Eurochallenge).


Cuestionado por esa circunstancia, Nenad apunta a la fortaleza del colectivo como principal factor a tener en cuenta. “Eso se consigue a base de trabajo, a base de unidad y de un buen grupo de gente; se logra tratando de conformar un proyecto sólido que no dependa solo de un buen entrenador o de buenos jugadores, sino que se forme en torno a un bloque de muchas personas implicadas que se apoyan entre sí constantemente para ir creciendo de la mano”, explica. “Son las circunstancias que se dieron aquí el año pasado, cuando el Canarias se superó a sí mismo e hizo tan buena temporada”.


Nenad, nuevo guía canarista


Y es por ahí precisamente por donde Nenad Markovic pretende sentar las bases del nuevo Iberostar Tenerife, un equipo de cuya confección dice estar “muy satisfecho”. “Tanto Aniano como yo estamos contentos con el equipo. Creo que hemos hecho la mejor plantilla que podíamos hacer con el presupuesto que teníamos y eso es importante. Nunca intentamos tirar la casa por la ventana y siempre pensamos muy bien en quiénes somos y lo que hay que gastar para tener una plantilla compensada”, declara.


Hemos traído gente con talento, jóvenes e implicados”, agrega Nenad. “Creo que hemos fichado bien, ahora nos toca trabajar y hacer grupo paso a paso; hacer sentir cómodos a los nuevos”, comenta Markovic al tiempo que subraya las señas de identidad que le gustaría que tuviera el nuevo Canarias. “Somos un equipo joven, tenemos que jugar agresivos, correr mucho, ser duros en defensa, jugar un baloncesto alegre, pero siendo intensos y competitivos”, dice de manera convencida.


Y en ese propósito comenta igualmente Nenad el papel clave que desempeñará la parroquia aurinegra. “La afición aquí empujó mucho al equipo durante el año pasado. Conforme crecía el equipo, la afición también lo hizo y se animó mucho más. Este año ya están muy animados por esa gran temporada que vivieron y creo que desde el principio vamos a tener una apoyo muy grande”.


No le preocupa a Markovic la altura del listón del curso pasado y aboga más por arropar al equipo y aprovechar la inercia positiva del último año. “A mí la presión no me importa. Soy un tío que ha vivido con presión tanto de jugador como de técnico. Lo que me gustaría es que los jugadores, sobre todo los nuevos, no noten esa presión y que se adapten bien a nuestro estilo de jugar y para eso tenemos que ayudarles entre todos. Estoy seguro de que irán progresando y nos darán muchas alegrías”, sentencia.