Un partido para soñar

Un partido para soñar. El Iberostar Tenerife se medirá este jueves al potente Valencia Basket, vigente campeón de la Liga Endesa y la Supercopa, en el cruce de cuartos de final de la Copa del Rey, que arranca este jueves en tierras grancanarias (Gran Canaria Arena, 18:00 hora insular, Movistar Plus #0). Por tercera vez en el último lustro, segunda de manera consecutiva, el equipo aurinegro estará presente en el acontecimiento más mediático del baloncesto español.

 

Un doble reto.- El grupo de Fotis Katsikaris afronta un desafío mayúsculo, no solo por la entidad del rival, un plantillón que hace apenas una semana tumbó al actual líder de la Euroliga, el CSKA de Moscú (103-99); sino por el reto que supone para los tinerfeños intentar acceder por primera vez en su historia a la ronda de semifinales.

 

Bajas.- El equipo insular alcanza la cita copera con las bajas de larga duración de Nico Richotti y Josh Akognon; y pendiente de la evolución de Kostas Vasileiadis, en la recta de la recuperación de la microruptura en el gemelo interno, que le ha privado de jugar las dos últimas jornadas de liga. El Valencia, por su parte, tampoco contará con Antoine Diot, Latavius Williams, Sam Van Rossom y Guillem Vives.

 

Un gran bloque.- Segundo en la ACB, con un balance de 14/6, el Valencia Basket intentará hacer valer este jueves su condición de favorito y de cabeza de serie. Pese a los numerosos percances físicos sufridos durante el curso, el ex técnico aurinegro Txus Vidorreta ha conseguido convertir al conjunto taronja en un bloque sumamente competitivo. Con jugadores determinantes en todas las posiciones, el Valencia es incluso un serio candidato al título.

 

Un plantillón.- La veteranía de Rafa Martínez y Fernando San Emeterio, curtidos en mil batallas similares; el talento ofensivo de Eric Green, verdugo aurinegro en el cruce liguero (18 puntos en el triunfo taronja en la Isla por 67-70); el hambre de élite de Alberto Abalde, Joan Sastre o Sergi García; la versatilidad del ex canarista Aaron Doornekamp o de Will Thomas; y el poder interior de los Dubjlevic, Pleiss y compañía serán algunos de los argumentos a contrarrestar de un bloque, que, fiel a la filosofía de su técnico, mueve el balón con mucho criterio y solidaridad y defiende de lo lindo.